Fabricantes de tabique rojo en Atoyac de Álvarez piden apoyo oficial ante crisis económica y dificultades operativas
Por Dimas Arzeta
Atoyac de Álvarez, Gro., 25 de mayo de 2026. — Las bajas ventas, el alza de insumos, la falta de respaldo gubernamental para adquirir equipo y mobiliario, así como la escasez de recursos para el cuidado de la salud, son los principales retos que enfrentan los fabricantes de tabique rojo de este municipio, quienes lanzan un llamado urgente a las autoridades de los tres niveles de gobierno para recibir auxilio y mantener su actividad productiva, fundamental para la economía local.
En la colonia Vicente Guerrero, la zona más importante de producción de este material de construcción, Zenobio Zagal Lagunas, de 54 años y dueño de la tabiquería “Zagal”, lleva más de 25 años dedicado a este oficio, el único medio para sustentar a su familia.

Sin embargo, su trayectoria se ha visto marcada por dificultades recientes que han puesto en riesgo su trabajo. Debido a problemas de salud —cataratas en ambos ojos— tuvo que dejar de laborar durante un año; hoy, aún en proceso de recuperación y usando lentes oscuros para proteger su vista, ha retomado sus tareas, pero con la esperanza de ser escuchado.
“Ojalá alguna autoridad o algún político nos regrese a ver y vengan a ayudarnos”, suplicó Zagal Lagunas, al exponer que este año las ventas se desplomaron de manera drástica.

“En unos quince días vamos a quemar dos millares más, y tenemos tabique almacenado desde enero, pero no se ha vendido. La ganancia que nos queda es muy poca, y todo lo que obtenemos tenemos que volverlo a invertir para seguir trabajando”, explicó.
Para adaptarse a la baja demanda y a las necesidades de los clientes, los productores modificaron su elaboración: ahora fabrican un tabique de mayor tamaño, de 10 centímetros, que se comercializa en 7 mil 500 pesos en el lugar de producción; si se entrega a domicilio, el precio aumenta en 2 mil pesos. Aun así, la medida no ha sido suficiente para revertir la crisis.
Las complicaciones se agravan en temporada de lluvias. En ese periodo, deben suspender actividades porque la zona donde extraen el barro se inunda, lo que obliga a usar maquinaria pesada y eleva los costos de producción.
A esto se suman los aumentos en los insumos: el transporte de concha de coco alcanza los 3 mil 800 pesos, y una lámina de plástico de 10 metros, necesaria para cubrir los materiales, cuesta mil pesos.
También requieren renovar herramientas básicas —maquetas, carretillas, azadones y palas—, ya que las actuales están inservibles. Además, han sufrido pérdidas importantes por daños causados por las lluvias, pero hasta el momento no han recibido ningún tipo de apoyo oficial para reponer lo perdido o mejorar sus condiciones de trabajo.
Ante la falta de ingresos suficientes para cubrir todas sus necesidades, las familias de los productores han tenido que buscar alternativas.
Como medida de supervivencia, instalaron huertos familiares donde cultivan tomate, calabaza, chile y otras hortalizas, destinadas exclusivamente al consumo doméstico, para reducir gastos y hacer frente a la severa carestía que enfrentan.
Los fabricantes de tabique rojo de Atoyac de Álvarez insisten en que su actividad es parte esencial de la cadena de construcción en la región, y reiteran su petición de atención por parte de las autoridades, para acceder a apoyos económicos, subsidios o programas que les permitan renovar su equipo, reducir costos y mantener en pie un oficio que ha sido su sustento por décadas.